Partager l'article ! La vuelta con los juegos de escritura domingo 9 de enero 2011: Hoy me levanté, más temprano que de costumbre, tenía cita con la asistente soci ...
Nubes de algodón

Hoy me levanté, más temprano que de costumbre, tenía cita con la asistente social, del ayuntamiento, según parece tenía una solución para mis problemas económicos, casi no dormí. Yo soy una madre sin recursos con dos hijos jóvenes, hace unos años ayudaba a mis padres en la granja, criábamos cerdos, pero bueno la historia ya se conoce de sobra, a causa de todo ello nunca estudié, por eso me preocupo un poco, qué podría hacer yo.
En la sala de espera del ayuntamiento, había varias mujeres más o menos de mi edad que esperaban, todas habían llegado temprano.
Cuando me tocó mi turno apreté mi cartera como si ella me diera fuerza y respiré profundamente como si dentro de ese despacho no existiera el oxigeno.
La mujer que me recibió, tenía apenas unos años más que yo, me hizo ponerme cómoda y con una sonrisa empezó a pedirme los datos; hasta aquí todo iba fácil. Cuando llegó a los estudios, solo pude decirle que tenía los estudios primarios terminados y nada más.
No se sorprendió, ni tampoco puso cara de horror o de despecho. Llenó dos hojas y dijo ahora lo más importante, lo que usted sabe hacer; ¿le gusta escuchar música?, respondí: claro, ¿tiene una radio portátil? También respondí positivamente, me sorprendí aun más cuando me pregunto quién la reparaba, le contesté que muchas veces lo hacía yo misma porque era cuestión de un destornillador y de unir dos o tres cablecitos que se habían desprendido. Me miró como si yo fuera una sabia. Me preguntó si sabía algo de electricidad; le respondí que sabía cambiar, las bombillas, los fusibles y hacer una que otra conexión.
Ella cerró su cuaderno, cruzó las manos y me dijo: usted es la candidata perfecta para nuestro nuevo proyecto. “damas de la basura”. Oyendo esto yo me indigné aunque dijera dama, había hecho todo esta entrevista simplemente para hacerme trabajar en el basurero.
La mujer sonrió y me mostró una plaqueta con mujeres que se ocupaban de reciclar partes de los ordenadores, se trataba de construirlos y ponerlos en marcha, el trabajo era muy limpio y muy interesante, además, recibiríamos una formación específica.
Volví muy entusiasmada a mi casa, soñando con todo lo que podría aprender y sobre todo el mundo que se abría a mí con el uso del ordenador, porque también me prometió que me enseñarían a utilizarlo.
«Il est vital pour le poète de lever des échos, et de le savoir. Nul mieux que lui ne s'accorde aux solitudes ; mais aussi, nul n'a plus besoin
que sa terre soit visitée.»
[ Andrée Chedid ] - Terre et poésie
«Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café del Sur juegan
un silencioso ajedrez. El ceramista que premedita un color y una forma. Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada. Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de
cierto canto. El que acaricia a un animal dormido. El que justifica o quiere justificar el mal que le han hecho. El que agradece que en la tierra haya Stevenson. El que prefiere que los otros
tengan razón. Estas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.»
BORGES
Poesía quieta
¿Por qué tanta movilidad
Tiene la poesía quieta?
Se nublan las hojas
No verdecidas
Aparenta muerte
¿Será la vida?
Tanto se mueve
Es la quieta lágrima
¿Agua de sueños?
De dónde entonces
el canto alzado
dobla
la parte más blanda del cielo.




