Dimanche 1 août 2010 7 01 /08 /Août /2010 08:19

 

  cuentoparachicos

¡Quiero un cuento! ¡hasta que no me lo cuentes no me voy a la cama ! sentenció el pequeño Julián..

 

-          Pero nene ya es tarde , mañana tienes que ir a la escuela

-          No me importa quiero que me cuentes un cuento…

La pobre abuela ya no podía más desde que su hija, la madre de Julián, había divorciado le tocaba a menudo cuidar del pequeño mientras ella iba a divertirse. Estaba agotada

-          Bueno a ver siéntate al lado mío

Julián saltaba todo el día de un lado para el otro, desordenaba todo, tocaba a todo y no había forma de hacerle entender.

Cuando pedía un cuento era un momento tranquilo, con sus seis añitos había pocos momentos cariñosos se lamentaba la abuela.

 

Erase una vez un niño.

 

No abue ese ya me lo contaste.

Cállate que si no, no te cuento nada.

 

Erase una vez un niño que vivía en un pequeño  pueblo donde nunca pasaba nada, se aburría tanto que ya no sabía que inventar, un día su abuela le regaló un cuaderno de dibujos y unos lápices de colores se puso muy contento dibujó todo lo que se le pasaba por delante.

Hasta que un día el cuaderno se acabó, la abuela contenta le ofreció otro mucho más grande y un lápiz negro y le dijo este lápiz es mágico si te aplicas dibujando,  tus dibujos se harán realidad.

 

¡Qué alegría! enseguida quiso dibujar un helado, pero el lápiz no funcionó,  se puso furioso con su abuela y le dijo que mentía. La abuela le explicó que tenía que tener fe  no debía garabatear cualquier cosa sin forma.

Así pasó días tratando de dibujar algo que saliera de su cuaderno, pero nada. Al cabo de unas semanas se olvidó de él.

 

 

Un tarde de lluvia, unos meses después, aburriéndose, encontró el lápiz en el fondo de una caja .

 

Se fue a su pieza cerró la puerta y se puso a dibujar un pequeño autito que tenía en una estantería, le salió muy bonito. Luego dibujo un gato, y un perro, también un ratón,

Su madre le llamó para cenar y fue sin tardar.

En medio de la cena se empezaron a oír ruidos extraños en la habitación, la madre le miró interrogativa.

Grande fue su sorpresa cuando encontró un gato corriendo desesperando, un perro que ladraba y perseguía al gato, un coche que daba vuelta en la habitación. El colmo fue cuando vio encima de la cama un ratón gris enorme.

 

Abrió las ventanas, hizo salir todos esos animales y dejó sin postre a su hijo, sin hablar de la paliza que  recibió. No le importó, tenía razón su abuela: el lápiz era mágico.

En plena madrugada, dibujó un pastel de chocolate enorme con mucha crema y cerezas.

Era como un pedido, y el camarero te servía mejor que en el restaurante, le dio sed y dibujo una botella de gaseosa.

Sus ojos brillaban de ilusión pensando todo lo que podía hacer con su tesoro.

 

Como era muy pícaro, las ideas no le faltaban, todas las mañanas su madre pasaba por la panadería, odiaba a Doña Carmen, siempre le tiraba las mejillas dándole un beso en plena frente dejándola muy babosa.

Esa mañana había preparado el dibujo en la casa, le quedaba poner unas patitas, lo haría entrando en la panadería.

 

-          Hola Doña Carmen dijo su madre, esta salió detrás del mostrador, ya directo hacia sus mejillas buscándole.

 

 El niño con la sonrisa irónica había puesto la ultima patita…

 

Doña Carmen no llegó, en el suelo miles y miles de hormigas empezaban a subirse por los pies de la infeliz panadera.

 

El niño y la madre salieron de prisa, su  madre no entendía y repetía ¡qué barbaridad! ¡Qué barbaridad!.

 

Por la noche le tocó al enamorado, el pobre vio salir del sofá donde esperaba besar a su linda compañera, una serpiente enorme.

Gritos, y gritos y él risa y risa.

 

Todo iba funcionando bien, hasta que un día probando unos dibujos, le salió un lobo malvado que se escapó sin que él se diera cuenta del cuaderno. Por desgracia su abuelita preferida había venido a verle, el lobo se la tragó  de un solo bocado. Desesperado el niño se escondió en el armario y dibujó un cazador  valiente y fuerte  salvó a la abuelita.

 

Julián miró a su abuela con esa cara de niño mimado que ella no soportaba. Y le dijo directo :

 

- Abuela eres una mentirosa, no soy tonto, ese cuento lo inventaste mal, te estás equivocando, es caperucita roja, eres una imbécil, la abuela de Mateo cuenta mejor.

 

 y la dejó ahí plantada en el medio del salón, con las lagrimas en los ojos.

 

Eran más de las 11 de la noche y su hija ni había llamado, fue hasta su escritorio sacó de él un cuaderno y un lápiz pequeñito, apagó las luces y fue hasta la habitación de Julián. Se instaló en el borde de la cama a dibujar. El pequeño la siguió insultando hasta que de pronto interesado por lo que su abuela hacía se levantó, demasiado tarde un tyrannosaurus rex  salía del cuaderno de la abuela y se lo tragaba.

Con ruido de cadenas volvió a entrar en el cuaderno. Se oyó el eructo satisfecho.

 

-Yo imbécil, Que yo no sé contar historias. Vaya juventud.  Apagó la luz, cerró la puerta y se fue tranquila a prepararse un té bien merecido.

 

 © Juegos de escritura

 


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Nubes

Nubes en el cielo

Nubes en el río,

Las nubes viajeras

Como marineras

Se van por el cielo

Camino del río

Se van por el río

Camino del cielo.

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Cositas

«Il est vital pour le poète de lever des échos, et de le savoir. Nul mieux que lui ne s'accorde aux solitudes ; mais aussi, nul n'a plus besoin que sa terre soit visitée.»
[ Andrée Chedid ] - Terre et poésie



«
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. El ceramista que premedita un color y una forma. Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada. Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. El que acaricia a un animal dormido. El que justifica o quiere justificar el mal que le han hecho. El que agradece que en la tierra haya Stevenson. El que prefiere que los otros tengan razón. Estas personas, que se ignoran, están salvando el mundo

BORGES

...

Poesía quieta

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Tanto se mueve

Es la quieta lágrima

¿Agua de sueños?

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