Dimanche 23 janvier 2011 7 23 /01 /Jan /2011 09:48

 

Cerré  la puerta tan fuerte que se cayó el cuadro con la foto de Messi, mi jugador favorito.

Otra vez he discutido con mi madre, porque he sacado una mala nota y me ha prohibido que prenda el ordenador, tampoco puedo mirar la tele. Dentro de una hora  vendrá a verificar y si lo he hecho bien, quizás pueda ir a jugar a la pelota con Gabriel. Estoy harto de la escuela, entre los profesores que nos regañan todo el día porque no nos comportamos como es debido, porque no estudiamos lo suficiente, y luego cuando llego a casa, mis padres que siguen, ¡qué vida que tengo! Gabriel tiene más suerte que yo, sus padres han divorciado y vive con su madre que tiene que trabajar el doble, su padre  le llama de vez en cuando, le paga un súper regalo o un campamento para las vacaciones de verano y está. ¡Eso es vida!

 

Hoy tengo muchos deberes, tenemos biología una vez por semana y nos ha dado un trabajo practico, la verdad que tuve una semana para hacerlo pero yo soy de trabajar a último momento y eso nadie lo entiende, lo peor de todo esto, es que no puedo encender el ordenador.

“Yo no tenía ordenador y tenía muchos más deberes que tú” me dice siempre mi madre. Yo me pregunto para qué sirve el progreso si después no los van a echar en cara, ¡no sabes sacar cuentas sin la calculadora! (preciso que tenemos un curso especial en la escuela para aprender a utilizarla), tampoco entiendo para qué tenemos cursos de informática si después  nos prohíben utilizar el PC para hacer los deberes.

Estos adultos siempre contradictorios.

 

Con todo esto ya he perdido quince minutos, pero estoy tan rabioso que no puedo concentrarme.

 

¿Cómo vivir sin agua durante una semana? Nos pregunta mi profesora. Justifica tus ideas.

 

Una semana sin agua, ningún problema para mí.

 

No me bañaría durante toda la semana. Ganaría tiempo, quince minutos todos los días, no me lavaría los dientes, ni la cara, otros diez minutos por día. Si calculo todo esto, obtendría… “¿Dónde habrá quedado mi calculadora?”

Eso no me lo ha prohibido, sería un total de  quince por siete: ciento cinco minutos; y si saco la cuenta de diez minutos por siete días, la calculadora me dice: setenta.

Bueno ahora me toca sumar ciento cinco más setenta, todo eso me da ciento setenta y cinco minutos. Increíble.

Esta profe es tan minuciosa que seguro que me pregunta cuántas horas. Ahora sí que se me complica y no puedo encender el ordenador.

Bueno una hora son sesenta minutos, dos horas 120 minutos, tres horas 180 minutos.

Le responderé eso:  casi tres horas señora. ¡Ganaría tres horas! Al fin las matemáticas me han servido para algo y no he utilizado la calculadora, para este último cáculo.

¡Genial! terminé el deber; ahora tengo que estudiar los verbos irregulares en inglés, pero no tengo ganas, la profe parecía enferma hoy, seguro que mañana no va. Mejor me echo una siestita.

 

Al cabo de un rato Carlos se despertó sobresaltado, alguien había tirado una piedrita en su ventana. Fue a mirar, y se tuvo que refregar los ojos para ver si no soñaba, la chica más guapa de la escuela estaba a unos metros de su ventana y le hacía señas para que saliera. No dudó

-          Hola Carlos

-          Hola Anabela, ¿qué quieres?

-          Sígueme y verás.

 

Carlos caminó detrás de ella hasta el fondo del jardín, ahí había como un plato volador y de la puerta, que se habría como el lector de cd’s de su PC, salió un monstro o mejor dicho un extraterrestre. él reculó, pero Anabela saludó.

-          No tengas miedo, él te ayudará y desapareció como si nunca hubiera estado allí.

 

Carlos, entre dientes, carraspeó,

-          Yo ya sabía que era una rara ésta, ese cuerpo no era para una chica de nuestra edad.

-           

El extraterrestre le oyó y se largó una carcajada que hizo temblar la tierra. Avanzó hacia él.

 

Es aún más feo de cerca  que de lejos pensó Carlos.

 

 

-          Quiero demostrarte lo importante que es para vosotros el agua, no es suficiente pensar que no te bañarás, ni que no te lavarás los dientes ni la cara. Así se parecerá la tierra si no tomáis consciencia.

Le mostró fotos de campos secos, de ciudades abandonas y polvorientas. De ríos sin agua, de mares y océanos contaminados y la muerte de toda las especies.

 

Carlos se quedó con las imágenes en la mano y no se dio cuenta que el extraterrestre había subido a su nave y se había ido.

 

Volvió a su cuarto, dejó las fotos encima de su cama. Y se fue corriendo a contarle a su madre lo que le había sucedido, pero ella no le creyó y le respondió que tendría que mirar menos esas emisiones basura de la tele.

 

Carlos se fue a su cuarto sin insistir y terminó su trabajo de biología, pegó las fotos y obtuvo una excelente nota.

La maestra le pidió el enlace de internet de donde había encontrado toda esta información y él no supo dársela. La maestra no le creyó y le puso una cruz negativa por mala actitud.

 

Debo estar loco yo seguro que me soñé todo esto, se dijo Carlos en su cama apagando la luz por la noche.

 

© juegos de escritura


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Commentaires

Divertido. Sí, señora, soñar no cuesta nada. ;-)

Commentaire n°1 posté par NV le 23/01/2011 à 10h06

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Nubes

Nubes en el cielo

Nubes en el río,

Las nubes viajeras

Como marineras

Se van por el cielo

Camino del río

Se van por el río

Camino del cielo.

bai-re.jpg 



 

Cositas

«Il est vital pour le poète de lever des échos, et de le savoir. Nul mieux que lui ne s'accorde aux solitudes ; mais aussi, nul n'a plus besoin que sa terre soit visitée.»
[ Andrée Chedid ] - Terre et poésie



«
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. El ceramista que premedita un color y una forma. Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada. Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. El que acaricia a un animal dormido. El que justifica o quiere justificar el mal que le han hecho. El que agradece que en la tierra haya Stevenson. El que prefiere que los otros tengan razón. Estas personas, que se ignoran, están salvando el mundo

BORGES

...

Poesía quieta

¿Por qué tanta movilidad

Tiene la poesía quieta?

Se nublan las hojas

No verdecidas

Aparenta muerte

¿Será la vida?

Tanto se mueve

Es la quieta lágrima

¿Agua de sueños?

De dónde entonces

el canto alzado

dobla

la parte más blanda del cielo.

 

De los errores se aprende


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