Dimanche 30 janvier 2011 7 30 /01 /Jan /2011 07:34

 

 

Jacqueline era una joven de 15 años con todas esas primaveras en la cabeza propias a cualquier adolescente de su edad. Estaba enamorada y quería ser maestra jardinera. Le gustaba escribir en la pizarra y sentir el polvo de la tiza en sus manos.

Hacía unos meses, su vida había cambiado, su madre había fallecido en un accidente y ahora le tocaba a ella ocuparse de todo en la casa, tenía dos hermanos de 10 y 12 años y no la ayudaban en nada.

El día de sus quince años su padre le dijo que se olvidara de los estudios, era una mujer y las mujeres no necesitaban estudiar ni trabajar, tendría siempre lo que necesitara para vivir  en casa o más tarde cuando conociera a un hombre afortunado.

 

Desde ese terrible día no habia vuelto  al colegio y los profesores llamaban a menudo a su padre, pero él no respondía, su amiga Adela le telefoneaba diariamente para tenerla al corriente de lo que hacían en clase, pero aunque se acostara tarde, le era imposible seguir el programa sola.

 

Enrique también la llamaba, estaban muy enamorados, él estaba desesperado porque tampoco lograba verla, eran jóvenes pero sabían que su amor era para la vida. Fue en una de esas conversaciones a escondidas con Enrique a Jacqueline que se le ocurrió la idea.

 

Hola mi amor

 

                        Como mi padre no me deja ir al colegio, y no puedo verte como quisiera, he decidido escribirte. ¿Cómo estás? ¿Me sigues queriendo como me lo dijiste tan suavemente el otro día al oído? ¿Cómo extraño tus caricias y tus besos?

                        Cuando paso el aspirador sueño que estoy en mi casa y que pronto regresarás del trabajo y nos pondremos a hablar de todo y de nada con una taza de café sentados en el sofá.

 

                        Estoy un poco triste y preocupada, no sé a quién contarle lo que me pasa, espero que leyendo estas líneas no te asustes y me ayudes a encontrar una solución. Hace dos meses que no me bajan las reglas, he leído muchos artículos y estoy segura que estoy embarazada. Imagínate mis nervios, no sé cómo hacer, si mi madre estuviera viva tendría alguien con quién hablar. Quizás puedas hablar con tu madre y que ella me ayude.

 

                        Espero que puedas escaparte el miércoles que viene y venirte hasta casa, yo acompañaré como siempre mis hermanos al yudo y tendremos dos horas para nosotros.

 

                        Te quiero con toda mi alma.

                                                                       Tu “jaja”

 

Contenta con la carta, puso la dirección en el sobre, e inocentemente se la dio a su padre para que la lleve a Correos. El padre a penas había pasado la puerta la estaba leyendo como había planeado Jacqueline, aunque no pensó que todo iría tan rápido, lo vio volver como un tornado y darla vuelta de una cachetada, cogerla de un brazo y llevarla al médico, en todo ese tiempo no le dijo nada.

 

            Cuando el doctor Sánchez terminó de examinarla, le preguntó por qué había inventado esa historia; ella entre sollozos, le explicó lo que ocurría. Luego padre y médico de cabecera mantuvieron una larga conversación.

 

Cuando el padre de Jacqueline salió, estaba pálido y exasperado. La llevó a casa, le dijo que preparara una maleta e hizo dos o tres llamadas telefónicas.

 

            Dos horas después Jacqueline se iba en un tren destino a Francia donde vivía una hermana de su madre. Tendría que ocuparse de ella y seguir los estudios en un colegio francés.

 

            Su vida cambió más de lo que ella hubiera deseado,  no tenía ningún poquito de ganas de volver al colegio, sobre todo en Francia, donde pasan el día sentados estudiando sin aprender nada.

 

© juegos de escritura.


Ecrire un commentaire - Voir les 1 commentaires
Dimanche 23 janvier 2011 7 23 /01 /Jan /2011 09:48

 

Cerré  la puerta tan fuerte que se cayó el cuadro con la foto de Messi, mi jugador favorito.

Otra vez he discutido con mi madre, porque he sacado una mala nota y me ha prohibido que prenda el ordenador, tampoco puedo mirar la tele. Dentro de una hora  vendrá a verificar y si lo he hecho bien, quizás pueda ir a jugar a la pelota con Gabriel. Estoy harto de la escuela, entre los profesores que nos regañan todo el día porque no nos comportamos como es debido, porque no estudiamos lo suficiente, y luego cuando llego a casa, mis padres que siguen, ¡qué vida que tengo! Gabriel tiene más suerte que yo, sus padres han divorciado y vive con su madre que tiene que trabajar el doble, su padre  le llama de vez en cuando, le paga un súper regalo o un campamento para las vacaciones de verano y está. ¡Eso es vida!

 

Hoy tengo muchos deberes, tenemos biología una vez por semana y nos ha dado un trabajo practico, la verdad que tuve una semana para hacerlo pero yo soy de trabajar a último momento y eso nadie lo entiende, lo peor de todo esto, es que no puedo encender el ordenador.

“Yo no tenía ordenador y tenía muchos más deberes que tú” me dice siempre mi madre. Yo me pregunto para qué sirve el progreso si después no los van a echar en cara, ¡no sabes sacar cuentas sin la calculadora! (preciso que tenemos un curso especial en la escuela para aprender a utilizarla), tampoco entiendo para qué tenemos cursos de informática si después  nos prohíben utilizar el PC para hacer los deberes.

Estos adultos siempre contradictorios.

 

Con todo esto ya he perdido quince minutos, pero estoy tan rabioso que no puedo concentrarme.

 

¿Cómo vivir sin agua durante una semana? Nos pregunta mi profesora. Justifica tus ideas.

 

Una semana sin agua, ningún problema para mí.

 

No me bañaría durante toda la semana. Ganaría tiempo, quince minutos todos los días, no me lavaría los dientes, ni la cara, otros diez minutos por día. Si calculo todo esto, obtendría… “¿Dónde habrá quedado mi calculadora?”

Eso no me lo ha prohibido, sería un total de  quince por siete: ciento cinco minutos; y si saco la cuenta de diez minutos por siete días, la calculadora me dice: setenta.

Bueno ahora me toca sumar ciento cinco más setenta, todo eso me da ciento setenta y cinco minutos. Increíble.

Esta profe es tan minuciosa que seguro que me pregunta cuántas horas. Ahora sí que se me complica y no puedo encender el ordenador.

Bueno una hora son sesenta minutos, dos horas 120 minutos, tres horas 180 minutos.

Le responderé eso:  casi tres horas señora. ¡Ganaría tres horas! Al fin las matemáticas me han servido para algo y no he utilizado la calculadora, para este último cáculo.

¡Genial! terminé el deber; ahora tengo que estudiar los verbos irregulares en inglés, pero no tengo ganas, la profe parecía enferma hoy, seguro que mañana no va. Mejor me echo una siestita.

 

Al cabo de un rato Carlos se despertó sobresaltado, alguien había tirado una piedrita en su ventana. Fue a mirar, y se tuvo que refregar los ojos para ver si no soñaba, la chica más guapa de la escuela estaba a unos metros de su ventana y le hacía señas para que saliera. No dudó

-          Hola Carlos

-          Hola Anabela, ¿qué quieres?

-          Sígueme y verás.

 

Carlos caminó detrás de ella hasta el fondo del jardín, ahí había como un plato volador y de la puerta, que se habría como el lector de cd’s de su PC, salió un monstro o mejor dicho un extraterrestre. él reculó, pero Anabela saludó.

-          No tengas miedo, él te ayudará y desapareció como si nunca hubiera estado allí.

 

Carlos, entre dientes, carraspeó,

-          Yo ya sabía que era una rara ésta, ese cuerpo no era para una chica de nuestra edad.

-           

El extraterrestre le oyó y se largó una carcajada que hizo temblar la tierra. Avanzó hacia él.

 

Es aún más feo de cerca  que de lejos pensó Carlos.

 

 

-          Quiero demostrarte lo importante que es para vosotros el agua, no es suficiente pensar que no te bañarás, ni que no te lavarás los dientes ni la cara. Así se parecerá la tierra si no tomáis consciencia.

Le mostró fotos de campos secos, de ciudades abandonas y polvorientas. De ríos sin agua, de mares y océanos contaminados y la muerte de toda las especies.

 

Carlos se quedó con las imágenes en la mano y no se dio cuenta que el extraterrestre había subido a su nave y se había ido.

 

Volvió a su cuarto, dejó las fotos encima de su cama. Y se fue corriendo a contarle a su madre lo que le había sucedido, pero ella no le creyó y le respondió que tendría que mirar menos esas emisiones basura de la tele.

 

Carlos se fue a su cuarto sin insistir y terminó su trabajo de biología, pegó las fotos y obtuvo una excelente nota.

La maestra le pidió el enlace de internet de donde había encontrado toda esta información y él no supo dársela. La maestra no le creyó y le puso una cruz negativa por mala actitud.

 

Debo estar loco yo seguro que me soñé todo esto, se dijo Carlos en su cama apagando la luz por la noche.

 

© juegos de escritura


Ecrire un commentaire - Voir les 1 commentaires
Dimanche 16 janvier 2011 7 16 /01 /Jan /2011 06:37

 

Tengo frío, estoy sin aliento; ayer junto a unos cuantos compañeros llegamos en un camión, nos dejaron aquí encerrados en esta pieza polvorienta, al oscuro. Detrás de la puerta se escuchan voces, hay mucho movimiento, de vez en cuando vienen a buscar uno de entre nosotros, y vemos una luz enceguecedora que nos deja ciegos durante un buen momento. Ninguno de nosotros, se atreve a hablar, mi vecino tirita, todas sus articulaciones se sacuden. Pobre, ya tiene su edad y teme no servir esta temporada.

Tengo frío, me siento mal, según lo que he calculado el próximo que vendrán a buscar es a mí, he quedado enfrente de esa puerta que nos esconde nuestro futuro. Como me gustaría que el aire bese mi cara como esa vez que se rompió el aire acondicionado y tuvieron que abrir la puerta y las ventanas. Desde ese día vivo para volver a vivir ese momento.

Inmóvil, bloqueé la respiración, oí que alguien se acercaba, abrió la puerta y sin mirarme me cogió por la cintura, era una pequeña mujer un poco regordete, con el pelo teñido, vestida de negro. Me llevó sin problema hasta el centro de la pieza, ahí me esperaba otra mujer que parecía ser la jefa, daba órdenes, y viéndome llegar, hizo una mueca, decidió que sería rubia, yo quedé más dura de lo que era, si me ponían en el escaparate, tendría que soportar las miradas de todos esos viejos verdes que se hacían los tontos, y se imaginaban atrocidades conmigo. La gordita, sugirió que la peluca morena me quedaría mejor, era tendencia con el trajecito que había elegido para mí. La jefa volvió a hacer una mueca y terminó consintiendo, yo casi salté de alegría, una sonrisa de empresaria exitosa se dibujo sobre mi cara.

Había quedado divina, me pusieron una que otra etiqueta con el 50 por ciento de descuento y quedé a la derecha de un escaparate decorado con carteles llamativos. Mañana empezaban las rebajas, era la época en la que más trabajábamos. Yo tenía decidido desde las última temporada jubilarme, así que había planeado todo para poderme retirar.

Mi vecino terminó en el fondo de la tienda vestido de cowboy, se le veía contento.

Durante  dos o tres horas fue un hormigueo, las vendedoras y las asistentes iban y venían, cargadas de etiquetas y de ropa. Cuando al fin la jefa decidió que era tiempo de irse, ya era tarde, todas habían hecho horas extras.

Mi vecina llevaba un vestido de coctel, se hacía toda la sexy, llevaba medio pecho afuera y mostraba sus piernas con unas medias finas muy bonitas, era su primer escaparate, pero no sabía lo que le esperaba, yo sonreía interiormente.

Por la mañana la jefa llegó temprano, y enseguida abrió las persianas, en la calle las luces todavía estaban encendidas.

Mi vecina “la sexy” me dijo; suerte. Yo, bien educada, le dije igualmente. El primer trasnochador no tardó en llegar y desvestir a mi compañera con esos ojos de depravado que yo conocía, la jovencita, al lado mío reculó, alcancé a sujetarla para que no se cayera, pero la jefa oyendo ruido se acercó y volvió a ponerla en su lugar muy cerca del cristal.

Los degenerados parecían haberse dado cita, me daba lástima, todos habíamos pasado por esas. Hoy yo me salvaba.

Las clientas, las verdaderas, no tardaron en llegar, y la sonrisa de mi vecina volvió, yo, paciente, sentía que era mi día. Varias mujeres demasiados gordas se extasiaban en frente mío. Me tocaban y buscaban la etiqueta para ver el talle. Yo, orgullosa, llevaba como siempre un 38.

Fue a eso de las once que la vi llegar, del brazo a su marido, elegante feliz, me miró y quedó en adoración, miró a su marido, la aceptación fue inmediata, entró en la tienda corriendo, era muy bonita, tenía el pelo castaño claro, unos ojos verdes preciosos, la asistente regordete me vino a buscar, y esta vez con mucho cuidado me llevó hasta el probador, explicó que era el único talle que quedaba de ese sublime trajecito de marca.

Quedé sola con  la clienta, el trajecito le iba de maravilla como a mí. Era el momento. Me puse la ropa que ella se había sacado.

Media hora después sentí el aire besar mi cara. Un nuevo maniquí con un vestido de fiesta aparecía en el escaparate; la peluca que llevaba era castaña clara. Un marido desesperado hablaba con la asistente regordeta.

Yo me había jubilado, y ahora me podía ir de tiendas.

©juegos de escritura

 

 


Ecrire un commentaire - Voir les 1 commentaires
Dimanche 9 janvier 2011 7 09 /01 /Jan /2011 09:36

Hoy me levanté, más temprano que de costumbre, tenía cita con la asistente social, del ayuntamiento, según parece tenía una solución para mis problemas económicos, casi no dormí. Yo soy una madre sin recursos con dos hijos jóvenes, hace unos años ayudaba a mis  padres en la granja, criábamos cerdos, pero bueno la historia ya se conoce de sobra, a causa de todo ello nunca estudié, por eso me preocupo un poco, qué podría hacer yo.

En la sala de espera del ayuntamiento, había varias mujeres más o menos de mi edad que esperaban, todas habían llegado temprano.

Cuando me tocó mi turno apreté mi cartera como si ella me diera fuerza y respiré profundamente como si dentro de ese despacho no existiera el oxigeno.

La mujer que me recibió, tenía apenas unos años más que yo, me hizo ponerme cómoda y con una sonrisa empezó a pedirme los datos;  hasta aquí todo iba fácil. Cuando llegó a los estudios, solo pude decirle que tenía los estudios primarios terminados y nada más.

No se sorprendió, ni tampoco puso cara de horror o de despecho. Llenó dos hojas y dijo ahora lo más importante, lo que usted sabe hacer;  ¿le gusta escuchar música?, respondí: claro, ¿tiene una radio portátil? También respondí positivamente, me sorprendí aun más cuando me pregunto quién la reparaba, le contesté que muchas veces lo hacía yo misma porque era cuestión de un destornillador y de unir dos o tres cablecitos que se habían desprendido. Me miró como si yo fuera una sabia. Me preguntó si sabía algo de electricidad; le respondí que sabía cambiar, las bombillas, los fusibles y hacer una que otra conexión.

Ella cerró su cuaderno, cruzó las manos y me dijo: usted  es la candidata perfecta para nuestro nuevo proyecto. “damas de la basura”. Oyendo esto yo me indigné aunque dijera dama, había hecho todo esta entrevista simplemente para hacerme trabajar en el basurero.

La mujer sonrió y me mostró una plaqueta con mujeres que se ocupaban de reciclar partes de los ordenadores, se trataba de construirlos y ponerlos en marcha, el trabajo era muy limpio y muy interesante, además, recibiríamos una formación específica.

Volví muy entusiasmada a mi casa, soñando con todo lo que podría aprender y  sobre todo el mundo que se abría a mí con el uso del ordenador, porque también me prometió que me enseñarían a utilizarlo.

 

 

 

 

 

 

 


Ecrire un commentaire - Voir les 1 commentaires
Samedi 9 octobre 2010 6 09 /10 /Oct /2010 18:59

En la esquina, acurrucado en sus cartones, un niño sigue pidiendo en un murmullo algo para comer.

Un perro negro camina solitario bajo la llovizna fina, se detiene, lo mira unos segundos y sigue su camino, cabeza baja.

La mañana es gris, los sueños se han perdido.


Ecrire un commentaire - Voir les 0 commentaires
Vendredi 6 août 2010 5 06 /08 /Août /2010 06:49

Al principio pensé que sufriría poco de nuestra separación, pero hacía ya un mes que Alicia me había dejado diciendo que ya no teníamos nada en común. Pensaba como ella, me pareció valiente su decisión, yo no sé si hubiera sabido irme. Pero desde hace una semana no sé qué me pasa, ya casi no duermo y me paso el día pensando en ella, tengo  pesadillas abominables y todas las noches me tengo que levantar, me despierto empapado por el sudor de mi cuerpo.

El martes a eso de las dos de la mañana me desperté mojado, un olor amargo y acido se desprendía de mí, me levanté, encendí la luz del velador, y decidí sacar las sábanas y meterme en la bañera, el agua bien caliente me relajaba, de pronto un insecto apareció cerca del grifo, uno de esos bichos repugnantes, con mil patas, la cabeza alargada, con antenas, de color cobrizo, no le presté mucha atención, volví a cerrar los ojos y deleitarme del agua jabonosa.

Sentí un cosquilleo en el pie izquierdo, lo saqué del agua y con asco me di cuenta que el insecto se había pegado a mi dedo gordo, intenté sacudirlo para que cayera en el agua pero no había manera de desprenderme de él. Me senté para sacármelo con la mano, sentí como si me plantaran mil agujas y una descarga eléctrica recorrió mi pierna. Logré ponerme de pie, mi pie parecía pesar toneladas tuve que ayudarme con mis dos manos para sacar la pierna de la bañera.

Vacilé, ya no sentía nada, la pierna parecía una pata de muñeca de trapo, a cada paso tenía que arrastrarla. Me envolví en una toalla, traté de desplazarme agarrándome de todo lo que veía a mi alcance para evitar la caída.

Llegué hasta la mesilla del teléfono y pulsé el número de urgencia, intenté explicar lo que me había pasado, cuando dije que una especie de cucaracha de agua me había atacado en mi  bañera, la recepcionista se rio y me colgó diciéndome que no saturase la línea. Eran las tres de la madrugada. Me desmayé.

Cuando me desperté estaba en mi cama cubierto con dos mantas, al lado mío, Alicia dormía profundamente.

Sacudí mi cabeza y pensé que nunca había tenido una semejante pesadilla, tenía la impresión que había durado meses. Mi corazón latía a mil. La observé dormir.  Eran la seis de la mañana decidí levantarme y preparar un buen desayuno.

Qué agradable sensación de sentirse vivo, preparé una bandeja con dos tazas de café, el jugo de naranja y unos biscochos y me fui con ella a la habitación.

Cuando iba llegando sentí un picoteo en  mi dedo gordo, vi  la cicatriz de una picadura. Levanté la vista, la cama estaba vacía y sin sábanas.

Dejé caer la bandeja.

 

© relatos cortos  Julio 2010

 

 

 


Ecrire un commentaire - Voir les 2 commentaires

Site protegé/Página protegida

 

Nubes

Nubes en el cielo

Nubes en el río,

Las nubes viajeras

Como marineras

Se van por el cielo

Camino del río

Se van por el río

Camino del cielo.

bai-re.jpg 



 

Cositas

«Il est vital pour le poète de lever des échos, et de le savoir. Nul mieux que lui ne s'accorde aux solitudes ; mais aussi, nul n'a plus besoin que sa terre soit visitée.»
[ Andrée Chedid ] - Terre et poésie



«
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. El ceramista que premedita un color y una forma. Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada. Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. El que acaricia a un animal dormido. El que justifica o quiere justificar el mal que le han hecho. El que agradece que en la tierra haya Stevenson. El que prefiere que los otros tengan razón. Estas personas, que se ignoran, están salvando el mundo

BORGES

...

Poesía quieta

¿Por qué tanta movilidad

Tiene la poesía quieta?

Se nublan las hojas

No verdecidas

Aparenta muerte

¿Será la vida?

Tanto se mueve

Es la quieta lágrima

¿Agua de sueños?

De dónde entonces

el canto alzado

dobla

la parte más blanda del cielo.

 

De los errores se aprende


Poème partage
Paysage pluriel

Présentation

  • : algodón
  • algodón

Hablando de amor 2009 V.V.



ronoelv

cyr



Mis fotografías y fotógrafos





Créer un blog gratuit sur over-blog.com - Contact - C.G.U. - Rémunération en droits d'auteur - Signaler un abus - Articles les plus commentés